Un buen jarro de Atole Blanco

A paso firme y con una cubeta de nixtamal en el hombro, apresuradas las señoras van rumbo al molino. Son las 5 de la mañana y tienen que regresar con la masa de maíz para ponerlo a hervir con agua. Después de unas horas de lumbre y con las manos cansadas de tanto menear esa mezcla, ha llegado la hora de abrir la puerta de sus casas para permitir a muchos jalpenses preparase para comprar una bebida original mexicana, la más tradicional de nuestros ancestros, “El atole blanco”.

Amanace y el sol se asoma por El Santuario, ya tenemos el atole, pero hace falta algo más, sí, hace falta un bolillito recien hecho, ó que tal,  una pieza de pan calientita, ó simplemente unos buenos chilaquiles picositos cubiertos con queso fresco. Un buen jalpense, saca una silla de ixtle afuera de su casa donde le dé el solecito, se cubre con un gaván bien mexicano, agacha su sombrero y se sirve un buen Jarro de Atole Blanco para contemplar el amanecer en nuestro querido pueblo Zacatecano.

En nuestro Jalpa, mucha gente ha seguido esta tradición por generaciones y es un orgullo poder compartirla con nuestros hijos y seres queridos que aunque estemos lejos de nuestro pueblo, anhelamos un día regresar y poder disfrutar de un buen Jarro de Atole Blanco.

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